aunque el tiempo diluya los recuerdos en la niebla
hasta que soltemos las manos y nos perdamos de vista.
Seré tan solo una laguna azul en tu memoria,
pero dime que vendrás a sumergirte con tu sirena.
En las noches de tu desvelo te esperaré aquí.
Prométeme que conservarás nuestros sueños intactos
bajo estiércol en frascos apilados en tu desván.
Prométeme que romperás los cristales y los sacarás,
para que brillen como hadas en la oscuridad
cada vez que te sientas acorralado por la vida.
Prométeme que soñaras conmigo alguna noche.
En el sueño volverás a quererme como aquella vez,
y me contarás todas las mentiras que yo querré oír.
Prométeme que me extrañaras de vez en cuando,
aunque ya no me quieras con la misma intensidad.
Saldrás a buscar mi sonrisa entre la gente
y te preguntarás quien acaricia ahora mi herida,
y quien me dará lo que no supiste darme tú.
Prométeme que escucharás los versos de nuestra canción;
y que cuando vayas a los lugares a los que fuimos,
fingirás melancolía en homenaje a nuestro amor.
Prométeme que tendrás algún remordimiento
de haberme dejado escapar sin atraparme.
Aunque mis versos terminen en el fondo de algún cajón,
junto a los calcetines desgastados que te niegas a tirar.
Prométeme que al menos me regalarás un pensamiento fugaz,
que dure lo suficiente para que yo lo sienta
como el roce de una caricia en mi mejilla.
Me conformo con una alfombra de cristales rotos,
y con los sueños esparcidos por el suelo del desván.
Me conformo con nuestra imaginaria laguna azul
hasta que se agote el oxigeno de mi burbuja.
Me conformo con nuestra imaginaria laguna azul
hasta que se agote el oxigeno de mi burbuja.
Déjame por lo menos el consuelo de esta fantasía absurda,
que acompaña en tu ausencia mi soledad.

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